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En un primer momento, puede
parecer que las opciones son un producto de innovación
financiera, pero en realidad tienen una larga tradición.
En la literatura financiera
pueden encontrarse datos de cómo los fenicios, los griegos y los
romanos ya negociaban contratos con cláusulas de opción sobre
las mercancías que transportaban. La finalidad de este tipo de
contratos era reducir el riesgo ante posibles acontecimientos
adversos.
El primer mercado de opciones
relativamente organizado apareció en Holanda en el siglo
XVII, donde se
negociaban bulbos de tulipán, de manera que los comerciantes se
aseguraban un precio de compra de los tulipanes y los
agricultores, un precio de venta.
La
constante evolución del mercado de opciones ha llegado hasta
nuestros días en forma de contratos estandarizados negociados en
mercados organizados, o de forma bilateral, en el que las partes
contratantes se comprometen a cumplir una serie de acuerdos
fijados en el contrato.
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