Un contrato de futuros es un
acuerdo, que se negocia en un mercado organizado o en la bolsa, que
obliga a las partes contratantes a comprar o vender un número de
contratos (sobre el activo subyacente, que puede ser un índice,
materia prima...) en una fecha futura, pero con un precio
establecido de antemano. Se pueden adoptar dos tipos de posiciones:
Quien compra contratos de futuros, adopta una posición larga (LONG),
por lo que tiene el derecho a recibir en la fecha de vencimiento del
contrato el activo subyacente.
Quien vende contratos adopta una posición corta (SHORT) ante el
mercado, por lo que al llegar la fecha de vencimiento del contrato
deberá entregar el correspondiente activo subyacente, recibiendo a
cambio la cantidad correspondiente, acordada en la fecha de
negociación del contrato de futuros.
En los contratos de tipo americano (corresponden a la mayoría que se
negocian en el mercado, incluye a los futuros sobre ibex, mini-ibex,
cac, dax...) no es necesario mantener la posición abierta hasta la
fecha de vencimiento, si se estima oportuno puede cerrarse la
posición con una operación de signo contrario a la inicialmente
efectuada. Cuando se está en posición larga, puede cerrarse la misma
sin esperar a la fecha de vencimiento simplemente vendiendo el
número de contratos compradores que se posean; de forma inversa,
alguien con una posición corta puede cerrarla anticipadamente
acudiendo al mercado y comprando el número de contratos de futuros
precisos para quedar compensado.
El contrato de futuros, cuyo precio se forma en estrecha relación
con el activo de referencia o subyacente, cotiza en el mercado a
través del proceso de negociación, pudiendo ser comprado o vendido
en cualquier momento de la sesión de negociación.
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