En los tiempos
anglo-sajones, pequeñas monedas de plata conocidas como sceattas
eran usadas en el comercio: estas se derivaban de unos ejemplos
frisios, y pesaban unos 20 granos (1. 3 gramos).
El Rey Offa de
Mercia (790 d. C.) introdujo un penique plateado de 22.5 granos (1.5
gramos). Doscientos cuarenta de estos fueron hechos de una medida de
plata conocido como la libra Torre: aparentemente esta pesaba 540
granos (349.9 gramos).
En 1526 el
estándar fue cambiado por la libra Troy de 5760 granos (373.242
gramos).
Como unidad
monetaria, el término libra se origina del valor del peso de una
libra de plata de gran pureza conocida como plata esterlina.
La esterlina
(con una unidad básica que era el penique Tealby, en vez de la
libra) fue introducida como la divisa inglesa por el Rey Enrique II
en 1158, aunque el nombre de esterlina no fue usado hasta después.
La palabra esterlina es del viejo francés esterlin transformado a
stiere en el viejo inglés (fuerte, firme, inamovible).
La esterlina
fue originalmente un nombre para un penique plateado de 1/240 de
libra. Originalmente un penique plateado tenía un poder de compra
ligeramente menor que el de una libra moderna. En tiempos modernos
la libra ha reemplazado al penique como la unidad básica de cambio
ya que la inflación ha desgastado continuamente el valor de la
divisa.
La libra
esterlina, establecida en 1560-1561 por Isabel I y sus consejeros,
principalmente Sir Thomas Gresham, que trajo orden al caos
financiero de la Inglaterra Tudor que había sido ocasionado por el
“Gran Degradamiento” de la moneda, que a cambio provocó una
inflación debilitadora durante los años de 1543 a 1551. Para 1551,
de acuerdo con Fernand Braudel, el contenido plateado de un penique
se había reducido a un tercio del total. Las monedas se habían
convertido en meras divisas fiduciarias (como lo son las monedas
modernas), y la tasa de cambio en Amberes donde la ropa inglesa era
comercializada en Europa, se había deteriorado. Toda moneda en
circulación fue sacada de ella para reacuñarse con el mayor
estándar, y pagada con descuento.
La libra
esterlina mantuvo su valor intrínseco — “un fetiche en la opinión
pública” lo llamó Braudel — de manera única entre las divisas
europeas, aun después de que el Reino Unido adoptó oficialmente el
patrón oro, hasta después de la Primera Guerra Mundial, soportando
crisis financieras en 1621, en 1694-1696, cuando John Locke
panfleteó por la libra esterlina como “una unidad fundamental
invariable” y de nuevo en 1774 y 1797. Ni siquiera los violentos
desórdenes de la Guerra Civil devaluaron la libra esterlina en los
mercados monetarios de Europa. Braudel atribuye el fácil credito de
Inglaterra a la divisa restaurada, que nunca fue devaluada a través
de los siglos, que dio seguridad de contrato y una alza a una
superioridad financiera durante el siglo XVIII. La libra esterlina
ha sido la moneda del Banco de Inglaterra desde sus inicios en 1694.
La libra se
trasladó extraoficialmente de la plata al patrón oro gracias a una
sobrevaluación del oro en Inglaterra que atrajo oro del extranjero y
ocasionó una importación constante de la moneda de plata, a pesar de
una reevaluación del oro en 1717 por Isaac Newton, maestro de la
Real Casa de la Moneda. El patrón oro de de facto continuó hasta su
adopción oficial después del fin de las Guerras Napoleónicas, en
1816. Éste duró hasta que el Reino Unido, en acuerdo con muchos
otros países, abandonó el patrón después de la Primera Guerra
Mundial en 1919. Durante este periodo, una libra podía ser
intercambiada por $4.886 dólares estadounidenses.
Algunas
discusiones tuvieron lugar después de la Conferencia Monetaria
Internacional de 1865 en París concernientes a la posibilidad de que
el Reino Unido se uniera a la Unión Monetaria Latina, y una Comisión
Real de Acuñación Internacional examinó la cuestión, resultando en
la decisión en contra de unirse a la Unión Monetaria.
Antes de la
Primera Guerra Mundial, el Reino Unido tenía una de las economías
más fuertes del mundo, reteniendo el 40% de las inversiones de
ultramar en el mundo. Sin embargo, para el final de la Guerra el
país debía £850 millones, la mayor parte a los Estados Unidos, con
intereses que costaban al país un 40% de todo el gasto del gobierno.
En un intento
de recobrar la estabilidad, una variación del patrón oro fue
reintroducida en 1925, bajo la cual la divisa fue fijada al precio
del oro a los niveles previos a la guerra, aunque la gente sólo
podía intercambiar su dinero por oro en lingotes, en lugar de
monedas. Esto fue abandonado el 21 de septiembre de 1931, durante la
Gran Depresión, y la libra fue devaluada un 25%.
En común con
todas las otras monedas del mundo, ya no hay ninguna relación con
metales preciosos. El dólar estadounidense fue el último en dejar el
oro, en 1971. La libra fue hecha completamente convertible en 1946
como una condición por recibir un préstamo de Estados Unidos de
$3.75 billones de dólares después de la Segunda Guerra Mundial.
La libra
esterlina fue usada como la moneda de muchas partes del Imperio
Británico. Al convertirse esto en la Mancomunidad Británica de
Naciones, los países de la Mancomunidad introdujeron sus propias
divisas tales como la libra australiana y la libra irlandesa. Esto
evolucionó en la zona esterlina, donde esas divisas están
relacionadas con la libra.
Desde que se
dejó el oro, ha habido varios intentos de fijar el valor de libra a
otras monedas, inicialmente el dólar estadounidense.
Bajo un
continua presión económica, el 19 de septiembre de 1949 el gobierno
devaluó la libra un 40%, de $4 USD a $2.80 USD. El movimiento
impulsó a muchos otros gobiernos a devaluar sus monedas contra el
dólar también, entre ellos Australia, Dinamarca, Irlanda, Egipto,
India, Israel, Nueva Zelanda, Noruega y Sudáfrica.
A mediados de
la década de 1960, la libra se vio bajo una renovada presión desde
que la tasa de cambio contra el dólar era considerada muy alta. En
el verano de 1966, con el valor de la libra cayendo en los mercados
monetarios, los controles de cambio fueron apretados por el gobierno
de Wilson. Entre las medidas, a los turistas les fue prohibido sacar
más de 50 libras del país, hasta que las restricciones fueron
levantadas en 1970. La libra fue eventualmente devaluada en un 14.3%
a $2.41 dólares el 18 de noviembre de 1967.
Con el fin del
sistema Bretton Woods — no poco importante porque principalmente los
comerciantes británico habían creado un substancial mercado de
Eurodólar que hizo más difícil de mantener el patrón oro de Estados
Unidos por parte de su gobierno — la libra fue emitida a principios
de la década de 1970 y sometida una apreciación de mercado. La zona
esterlina terminó efectivamente en esta época cuando la mayoría de
sus miembros decidieron estar libres contra la libra y el
dólar.
Después de la
adopción del euro por varios países, la libra se convirtió en la
divisa más antigua del mundo que aún se utiliza, y actualmente tiene
la tercera porción más grande de monedas de reserva a nivel mundial,
después del dólar estadounidense y el euro.
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