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Las tablas input-output

Las tablas input-output son un instrumento estadístico por el que se desagrega la producción nacional entre los sectores que la han originado y los sectores que la han absorbido; por ello también reciben el nombre de “tablas intersectoriales”, especialmente en el ámbito latinoamericano.

La palabra inglesa output designa el producto que sale de una empresa o industria, mientras que los inputs son los factores o recursos que se requieren para realizar esa producción.

Las tablas input-output nos muestran la producción total de cada sector productivo y cuál es el destino de esa producción: cuánto de lo producido lo adquiere el consumidor y cuánto es adquirido por cada uno de los demás sectores.

Esta técnica de análisis fue desarrollada por el economista americano de origen ruso Wassily Leontief (1906-1999), que en el año 1973 obtuvo el premio Nobel de Economía precisamente por haberlas ideado y desarrollado. Este economista, formado en las Universidades de Leningrado, de Moscú y de Kiev, fue un destacado keynesiano con una gran influencia sobre los neokeynesianos y los neoricardianos.


Las tablas input-output fueron presentadas formalmente en el año 1941 con la publicación por Leontief de su obra The Structure of the American Economy, aunque de hecho venía trabajando en ello desde mucho antes.

Su obra fue popularizada en España en una publicación de la editorial Ariel del año 19731.Fue el equipo dirigido por Valentín Andrés Álvarez, de la Universidad de Madrid, quien dio las orientaciones para elaborar las primeras tablas en España. Éstas se publicaron en el año 1958, y correspondían al ejercicio económico del año 1954. Las editó la Organización Sindical Española −del régimen fascista imperante en ese
tiempo en nuestro país−, que en el período del plan de estabilización y con la ayuda
de los EE.UU. empezó a modernizar la gestión económica de España.

Desde entonces se han venido elaborando y publicando de manera regular. A partir de la restauración de la democracia y con el desarrollo del estado de las autonomías se ha regionalizado su elaboración. Efectivamente, las tablas input-output pueden elaborarse referidas a un país, a un conjunto de países, a una región e incluso
a una provincia o ciudad.

En el ámbito del Estado, desde el cambio de base de la Contabilidad Nacional de España (CNE) de 1985-1986, el INE decidió potenciar el papel de las tablas y adoptó el criterio de elaborarlas anualmente para el conjunto de España.

Otro aspecto abierto en su elaboración es el número de sectores o de ramas de actividad que se consideran. Cuanto mayor sea el número de sectores que se consideren al elaborar una tabla input-output, más utilidad tendrá. Lo ideal sería que contuviese tantos sectores como bienes se producen en una economía, pero eso resultaría excesivamente costoso por la dificultad de recoger los datos necesarios y por la complejidad de los cálculos necesarios para su explotación. Hay que llegar, por lo tanto, a un cierto compromiso entre la utilidad de la tabla y su coste de elaboración.

El modelo más sencillo sería uno de tres sectores (agricultura, industria, servicios), pero éste aportaría poca información. La Eurostat propone como metodología común para los países de la UE un mínimo de 60 sectores.

El análisis input-output está basado en las relaciones de interdependencia económica general existentes entre todas las actividades de una estructura económica.

De hecho, la tabla (y en general el sistema de contabilidad nacional en el que ésta
se integra) se fundamenta en un substrato teórico basado en la visión macroeconómica
que permite estudiar y definir el comportamiento económico a nivel agregado,
y en la concepción microeconómica del equilibrio general entre oferta y demanda.

La tabla es una representación en una matriz de doble entrada de las relaciones económicas de una economía durante un período de tiempo, generalmente un año.

El equilibrio entre oferta-demanda-renta se expresa en términos corrientes. Los
conceptos subyacentes en las tablas input-output son simples. Considerando la producción
de un sector i, podemos aislar:

1.-  la cantidad de esta producción que va al
consumo final.

 2.- el output total (Xi), y

 3.- los flujos (xij) que del output total de este sector va hacia otros sectores.

 Podemos escribir una tabla de transacciones como la que se presenta en la tabla 1.


Tabla 1.- Ejemplo de estructura de las tablas input-output en una economía de tres sectores

Dentro de esta estructura podemos distinguir diversas áreas o submatrices. La matriz originaria será la denominada de consumos intermedios, en la que cada sector aparece encabezando las columnas (sectores que emplean) y las filas (sectores que producen). Las cifras expresan los flujos monetarios del sistema, de tal forma
que:

  • En cada fila, cada sector registra los empleos de la producción de cada sector, es decir, la producción que destina a sí misma y a los demás sectores: son los outputs Xij.

  •  En cada columna, cada sector registra simultáneamente los recursos utilizados provenientes de sí mismo y de los otros sectores para poder obtener su propia producción: son los inputs Xij.

Un sector puede emplear como inputs productos previamente elaborados por él mismo. El consumo por una rama de los bienes y servicios clasificados en dicho sector se llama intraconsumo y en la tabla están siempre en la diagonal principal. La suma total de los empleos u outputs de cada fila correspondientes a los destinos de la producción de cada sector es la demanda intermedia (output, Oi). La suma total de los recursos o inputs de cada columna correspondiente a los orígenes de la producción de cada sector es el total de consumos intermedios (input, Ii). Así pues, las columnas expresan cuáles son los inputs de cada rama de actividad, en
tanto que las filas reflejan el destino de sus outputs.

Las tablas muestran el análisis funcional de una economía, es decir, las relaciones técnico-económicas de la producción, aunque un sector de actividad en la tabla es, evidentemente, el resultado de la agrupación de muchas empresas.

El equilibrio macroeconómico general puramente contable equivale a:


Consumos Intermedios + Valor Añadido = Demanda Intermedia + Demanda Final

Dentro de la tabla de transacciones se pueden distinguir otras submatrices como la de empleos primarios o la de inputs primarios.

La submatriz de empleos finales contiene el conjunto de bienes y servicios cuyo destino es la demanda final, distinguiéndose entre las diferentes categorías u operaciones de empleo final y el total de empleos. Se distinguen categorías como el consumo privado, el consumo público, el consumo interior, la formación bruta de capital fijo, la variación de existencias, la formación bruta de capital, las exportaciones de bienes y servicios... El total de empleos u output total de un sector es igual a la suma de los consumos intermedios por parte de todos los sectores más la suma de los empleos finales.

La submatriz de inputs primarios contiene para cada sector los valores correspondientes a la aportación de tales inputs al proceso productivo: los componentes del valor añadido (remuneración de asalariados y excedente bruto de explotación), la producción efectiva, las transferencias de productos, la producción distribuida y las importaciones de bienes y servicios similares a los distribuidos por cada rama.

También aparecen en la última fila de esta matriz el total de los recursos obtenidos como resultante de todos los elementos de cada columna. Permite obtener la producción efectiva, es decir, el valor de la producción de bienes y servicios del sector.

En función de la información estadística proporcionada por las tablas puede elaborarse la tabla de coeficientes técnicos, que recoge el porcentaje que representa cada uno de los inputs sobre la producción final de cada sector. En el ejemplo anterior podríamos producir la siguiente tabla de coeficientes (tabla 2).

Como vemos, el supuesto básico del análisis de Leontief es que esos coeficientes son estables con el paso del tiempo, por lo que se pueden utilizar para prever las consecuencias económicas futuras de los cambios actuales. Por ejemplo, si uno de los sectores incluidos en la tabla es petróleo y los precios de los crudos suben un 5%, se puede calcular en qué porcentaje subirán los precios de lo producido por cada uno de los demás sectores por causas directas e indirectas. En este mismo sentido, será posible prever los efectos de decisiones de política fiscal, de cambios en la producción para adaptarse a cambios en la estructura de la demanda, estimar los efectos sobre el empleo de cambios en la demanda o la elaboración de estrategias de desarrollo.

El modelo input-output establece una relación cuantitativa observable que presenta una cierta ventaja sobre el concepto de las funciones de producción neoclásicas. Efectivamente, en el caso de la función neoclásica de producción en la práctica sólo podemos conocer empíricamente un punto de observación y tenemos que suponer la función  en que se inscriben. El modelo de Leontief establece una relación estructural: suponiendo un equilibrio en el momento de la observación, se describen de forma empírica y analítica las relaciones que existen entre los diversos sectores.

Con sus tablas, Leontief introduce un tipo especial de función de producción en la que, a través de los coeficientes, podemos manipular la información sobre las transacciones observadas en el período en el que hemos recogido la información.

El modelo input-output se sostiene en tres hipótesis fundamentales implícitas en la construcción de sus tablas y, por lo tanto, en su aplicación al análisis económico:

  • Homogeneidad: Se supone que los productos de cada rama son sustitutivos cercanos, y que las técnicas de producción empleadas son similares.

  • Proporcionalidad: Los consumos de cada rama son una función lineal del desnivel de output de esa rama. Es decir, un incremento del nivel de producción supone un incremento proporcional del nivel de input utilizado.

  • Las relaciones de producción y distribución reflejadas por las tablas son de tipo aditivo: Fuera de estas sencillas relaciones de agregación, se supone que no existen otros tipos de interdependencias.

La utilidad del modelo depende de la fiabilidad de los coeficientes utilizados, los cuales se deducen de las transacciones totales y se proyectan para el año que interese, lo que implica una serie de dificultades derivadas de los supuestos bajo los que opera el modelo. En primer lugar, la consideración de un cambio tecnológico
nulo no es del todo correcta; además, es evidente que el supuesto de que sólo existe un único proceso de producción para cada sector no se cumple totalmente. En la práctica, obviamente, estos supuestos no se cumplen, especialmente si los proyectamos para momentos distantes en el tiempo, porque el progreso tecnológico altera las relaciones técnicas de producción y la homogeneidad no se mantiene. Pero, mediante
la aplicación de recursos econométricos, algunas aplicaciones más avanzadas de esta técnica logran relajar algunos de estos supuestos, permitiendo la sustitución de insumos ante modificaciones en sus precios o considerando la posibilidad de rendimientos crecientes a escala.

Para permitir el uso práctico de las tablas se requiere su periódica reelaboración que permita introducir los cambios en las relaciones técnicas que produce el progreso tecnológico. Con períodos anuales de recogida, tal y como hoy lo hace el Instituto Nacional de Estadística, se puede considerar un instrumento muy fiable. El problema hoy no es tanto el período de tiempo establecido (un año) sino el retardo en su publicación, por lo que en la práctica se deben hacer simulaciones con tablas que se refieren a ejercicios de cuatro o de cinco años antes, sobre las cuales el cambio tecnológico puede ser más relevante.

Las tablas son un instrumento operativo que, asumiendo algunos supuestos de la teoría del equilibrio general, enlazan el análisis macroeconómico de corte neoclásico con la teoría macroeconómica keynesiana. A partir de las tablas primarias se puede elaborar la matriz de coeficientes directos e indirectos o matriz de interdependencia, que permite determinar los efectos de interdependencia “hacia atrás” y “hacia adelante” que tiene un sector sobre el resto del sistema.

La utilidad del análisis Input-output

El método propuesto por Leontief ha generado interesantes interpretaciones y una amplia literatura económica. Por otra parte, ha impulsado un gran número de trabajos empíricos que han contribuido a conocer mejor las actividades económicas y su evolución tanto en el ámbito regional como nacional. En particular, ha estimulado el estudio de los coeficientes técnicos intersectoriales, permitiendo una desagregación sectorial del modelo de equilibrio general.

Su influencia ha sido muy notable en campos particulares como el estudio y el análisis del impacto del transporte o de las infraestructuras en el tejido económico, la descripción y la interdependencia de los flujos entre regiones, etc.

Las tablas input-output contribuyen a la mejora de la contabilidad del área de estudio y de su sistema estadístico en su conjunto. Pero son, además, un instrumento de análisis interindustrial que permite orientar un examen cuantitativo de las interacciones entre agentes productivos, dado su carácter de consumidores y de proveedores de recursos dentro de un sistema interactivo.

En este sentido, uno de los principales usos de las tablas es el análisis de la estructura económica que permite determinar la consistencia interna de las actuaciones de política sectorial o prever las vulnerabilidades del sistema ante cambios sectoriales (el precio del combustible, por ejemplo). Las tablas son empleadas en la
investigación y en el análisis de los cambios estructurales de la economía, permitiendo medir cambios en la productividad, estudiar las repercusiones de una sustitución de recursos y determinar el impacto de las variaciones en el valor de los insumos sobre la estructura de costes, lo que en conjunto permite tener nociones de los avances tecnológicos operados en la economía.

Podemos sintetizar que estas tablas tienen su principal utilidad e interés para la investigación y la política económica, en los siguientes aspectos:

1.- Ofrecen una representación de la tecnología de producción y las estructuras de costes de las diferentes actividades productivas. Las variables recogidas en las tablas permiten un análisis de la caracterización de las actividades productivas de una economía: variables de producción (producción, consumos intermedios, valor añadido), variables de renta primaria generada en el proceso de producción (remuneración de asalariados, excedente bruto de explotación, impuestos netos sobre la producción), variables de la cuenta de capital (formación de capital, variación de existencias) variables de empleo (del factor trabajo). Por lo que se refiere a los consumos intermedios, proporciona una desagregación significativa por tipos de productos (en las tablas comentadas anteriormente, 73 categorías de productos). Esta desagregación de los inputs intermedios, junto con los datos de remuneración de los factores primarios, implica que las tablas proporcionan directamente información agregada sobre la estructura de costes de las diferentes actividades productivas e, indirectamente y bajo hipótesis adicionales de la función de producción agregada por las tablas, ofrecen una representación de la tecnología de producción y de las estructuras de costes de las diferentes actividades productivas de las grandes categorías de actividades económicas.

2.- Permiten examinar de manera coherente e integrada la oferta y la demanda de los distintos tipos de productos. Por columnas, la tabla recoge la estructura de costes, y por agregación de dicha columna, la oferta; por filas, la tabla recoge las distintas utilizaciones de los productos en el sistema, bien como productos intermedios, bien como productos destinados a la demanda final. Por lo tanto, las tablas permiten analizar de forma simultánea el origen y el destino de los medios y de los servicios producidos y/o transaccionados en una economía.

3.- Diferencian los flujos de oferta y demanda según el origen de los productos. Por un lado, se recogen los flujos resultantes de la producción interior; por otro, los resultantes de la importación. Cada casilla de las matrices de demanda intermedia y de demanda final contiene una desagregación según el origen del producto interior, o importado, de forma que cabría hablar prácticamente de dos tablas, una para cada origen de los flujos.

4.-  Permiten construir modelos explicativos del funcionamiento de la economía, basados en los sistemas de relaciones entre las variables contenidas en las tablas (básicamente, equilibrios de demanda y oferta, y funciones de producción). A partir de éstos se pueden realizar simulaciones y predicciones del comportamiento futuro de la economía y de sus componentes mediante un instrumento de gran simplicidad como son las tablas y las diferentes matrices que las componen, tanto las tres matrices básicas como las derivadas de éstas (de coeficientes técnicos verticales, de coeficientes de distribución horizontales, etc.).

Finalmente, recordemos que la tabla es un elemento fundamental en la estadística económica que posibilita la revisión y actualización del sistema de cuentas, así como la mejora de los procedimientos empleados para calcular los distintos agregados y desarrollar series temporales. La elaboración de las tablas contribuye a mejorar las fuentes estadísticas y los procedimientos de cálculo de agregados, pudiendo servir para orientar las actuaciones hacia los campos que se revelan más carentes de información.

 

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