La buena preparación de Elliott
hizo que fuera elegido para uno de los proyectos internacionales del
gobierno de los Estados Unidos. En 1924, el Departamento de Estado
le escoge como responsable número uno a Nicaragua, la cual se
encontraba bajo el control de los marines estadounidenses. En
febrero de 1925, Elliott empezó a aplicar su experiencia en la
reorganización corporativa de las finanzas del país.
Cuando los Estados Unidos dejan
Nicaragua, Elliott se va a Guatemala para asumir el cargo ejecutivo
de Auditor General de la Compañía de Ferrocarriles de Centroamérica.
Esta vez, Elliott escribió dos libros: Tea Room and Cafeteria
Management, publicado en agosto de 1926 por Little, Brown &
Company, y The Future of Latin America, un análisis de
los problemas sociales y económicos de la América Latina y una
propuesta para crear una estabilidad económica y una prosperidad
duradera en la región.
Con su primer libor ya publicado y
el segundo a las puertas de publicarse, Elliot vuelve a Estados
Unidos para dirigir su propia empresa de consultaría. Pero a la
vuelta empezó a sentir los síntomas de una enfermedad de carácter
digestivo causados por una ameba que había contraído en América
Central.
La reputación de Elliot, basada en
su distinguida carrera y su nuevo libro así como una larga lista de
referencias iba incrementándose. Gracias a sus libros fue reclamado
como orador y su asesora comenzó a crecer.
En el mejor momento de su vida
cuando todo era favoreble para el su enfermedad empeoro de repente,
Su enfermedad en 1929, que se había convertido en una debilitante
caso de la anemia perniciosa, dejándolo en cama. La enfermedad lo
forzo a jubilarse a los 58 años de edad, siendo ingresado en el
hospital varias veces en los siguiente 5 años, llegando a a codearse
con la muerte.
Mientras sufría los peores ataques
de su enfermedad Elliot para distraer su mente se dedico plenamente
a la investigación del comportamiento de los mercados financieros.
Elliott estudio distintos índices
bursátiles en varios periodos de tiempo anual, mensual, semanal,
diario, por hora... abarcando 75 años de
comportamiento bursátil. Al hacerlo, fue en cumplimiento de una
misión que había citado en uno de sus libros "Hay una razón para todo, y es
obligación de tratar de descubrir". "
En mayo de 1934, dos meses después
de su último enfrentamiento con la
muerte, Elliott comenzó a reunir una seria de comportamientos
generales que se aplicaban a todos los mercados de valores, estos se
movían según Elliot por Ondas o impulsos. Aunque su teoría contenía
varios errores los fue corrigiendo a lo largo de los siguientes
meses. Elliot había sorprendido a si mismo había ido mas alla de sus
metas encontrando patrones que seguían los mercados a través de un
estudio minucioso de estos.
En noviembre de 1934, la confianza que Elliott que
tenía en sus ideas era tal que decidió presentarlas al menos a uno de
los miembros de la comunidad financiera: Charles J. Collins de
Investment Counsel, Inc. en Detroit.
Collins había probado numerosos métodos de traders
que ofertaban batir al mercado y le pedían que pronosticara el devenir
del mercado durante un tiempo, asumiendo que cualquier sistema que en
principio parecía bueno podía aplicarse con éxito. No obstante, la
mayoría de esos sistemas probados obtenían pobres resultados. El
principio de Elliott, sin embargo, era otra historia.
El promedio del Dow Jones había estado bajando a principios de 1935. En
la segunda semana de febrero, el Dow Jones Rail Average, como Elliott
había previamente pronosticado, rompió por debajo del mínimo de 33.19
del 1934. El sentimiento volvía a ser bajista y mas cuando el recuerdo
del crash de 1929-32 estaba tan cerca. El DJIA había caído un 11% y se
estaba aproximando al nivel de 96 puntos donde el Índice sectorial de
Ferrocarriles del Dow Jones (el más importante en aquellos años) había
caído el 50% desde el máximo de 1933 (al nivel de 27 puntos). El
miércoles 13 de marzo de 1935, justo después del cierre del mercado, el
Dow Jones había terminado cerca de mínimos del día, Elliott envió un
telegrama a Collins donde le decía lo siguiente: "A PESAR DE LAS
IMPLICACIONES BAJISTAS, TODOS LOS INDICES ESTAN HACIENDO SUELO”.
Collins leyó el telegrama la mañana del día
siguiente, martes, 14 de marzo de 1935, el día en el que el DJIA
cerraba en mínimos del año. El día anterior del telegrama, el Índice
sectorial de Ferrocarriles hacia el mínimo del año. El mes trece de
corrección se giró el mercado y empieza la otra vez la tendencia
alcista.
Dos meses mas tarde, como el mercado continuaba
subiendo, Collins, "impresionado por la exactitud del pronostico de
Elliott," acordó colaborar en un libro del Principio de la Onda para la
su distribución pública. El Principio de la Onda fue publicado el 31 de
agosto de 1938. El primer capítulo empieza con la siguiente frase:
“Ninguna afirmación es mas grande que la que dice que
el universo esta regido por leyes. Sin leyes, es evidente que todo seria
un caos, y con caos nada existiría. Una muy extensa investigación sobre
la actividad humana nos indica que prácticamente todas las
manifestaciones que resultan de nuestros procesos socio-económicos
siguen una ley que dan lugar a consecuencias similares y series de
ondas o impulsos de un numero definido. El mercado de acciones muestra
los impulsos u ondas propio de la actividad socio-económica”.
Semanas después a la publicación de su libro, Elliott
recoge sus pertenencias y se muda a un hotel en Columbia Heights,
Brooklyn, cerca del distrito financiero de Manhattan. El 10 de
noviembre, publicó el primero de una larga serie de artículos que
analizaba y hacía una predicción del camino que seguiría el mercado de
acciones. Ralph Elliott regresa de nuevo al negocio que había planeado
once años antes. En 1939, le encomiendan la redacción de doce artículos
en la revista Wave Principle for Financial World. Esos artículos elevan
la reputación que Elliott tenía dentro de la comunidad financiera y le
permiten escribir una serie de boletines educativos. Uno de los cuales
era un trabajo que relacionaba una amplia lista de los patrones de
comportamiento de los mercados con la teoría de la conducta humana, algo
nuevo en los campos de la economía y la sociología. En los años 40,
Elliott había desarrollado completamente su concepto de que el flujo y
reflujo de las emociones y la actividad humana siguen una progresión
natural gobernada por las leyes de la naturaleza. Ralph ligó los
patrones del comportamiento de las personas a Fibonacci y al ratio
armónico, un fenómeno matemático conocido hace milenios por
matemáticos, científicos, arquitectos y filósofos.
Elliott consiguió recopilaran lo que él consideraba su obra definitiva, la
Ley de la Naturaleza - El Secreto del Universo. Esta vez
grandiosamente monografía titulada, que Elliott publicó a sus 75
años, incluyendo la mayoría de sus estudios acerca de la teoría
de la onda. El libro fue publicado 10 de junio de 1946,
y rápidamente se vendieron 1.000 ejemplares a diversos
miembros de la comunidad financiera de Nueva York. Menos de dos años
antes de su muerte, Elliott finalmente había hecho su hueco en la historia.
En la actualidad miles de gestores
y inversores utilizan los principios de las Ondas de Elliot para
tomar decisiones.