El tipo de interés es el ‘precio’
que cobran las entidades de crédito por prestar dinero. Las
entidades son libres para ofrecer el tipo de interés que deseen,
aunque tienden a reducirlo si tiene buenas garantías (por ejemplo,
que haya avalistas, es decir, otra u otras personas que se
responsabilizan de posibles impagos del cliente).
Debe tener en cuenta que en los
préstamos a muy corto plazo (menos de un año) o de cantidades
pequeñas, las comisiones pueden
llegar a ser muy importantes para el coste de la operación.
De hecho, hay entidades que ofrecen operaciones a tipo de interés
cero y que consiguen rentabilidad a través de las comisiones. Si
está interesado en contratar un préstamo de estas características,
analice bien las ofertas desde todos los puntos de vista para evitar
sorpresas.
Existen 3 tipos de prestamos según el
tipo de interés que se a pactado pagar.
Prestamos interés fijo
En esta variedad de préstamos, el
tipo de interés se mantiene constante a lo largo de la vida del
contrato, y por tanto usted conoce desde el principio el importe
total de los intereses que tiene que pagar.
En este tipo de préstamo, tanto la
entidad financiera que ha prestado el dinero como el cliente, están
expuestos al denominado riesgo de interés:
Si los tipos de interés descienden, el cliente no se
puede beneficiar de dicha bajada, pudiendo estar pagando un
precio superior al que lo haría si la operación la contratase en
esos momentos.
Si los tipos de interés suben, la situación es la
contraria, siendo la Entidad Financiera la perjudicada, ya que
no podrá repercutir en el cliente esta subida.
Prestamos de interés variable
En la modalidad de interés variable,
el tipo se va modificando a lo largo de su período de amortización.
¿Cómo? En función de la evolución futura del índice o tipo que se
tome como referencia, es decir de un indicador que refleja el precio
del dinero en el mercado. El tipo de interés variable se suele
expresar como la suma de ese índice de referencia (MIBOR, EURIBOR,
CECA,...) al que se le añade un valor diferencial. El
diferencial puede ser positivo o negativo y viene expresado en
puntos o en fracciones de puntos (por ejemplo: 2 puntos, 2,5 puntos,
3 puntos...).
Así, por ejemplo, puede decirse que
el tipo de interés de un préstamo es del
euríbor (el tipo al que se
compran y venden el dinero las entidades bancarias en la zona del
euro) más un punto porcentual. Eso significa que a lo largo de la
vida del préstamo usted va a pagar lo que marque el euribor en el
momento de la revisión de la cuota (elemento variable) más un punto
porcentual (elemento fijo). Con el fin de simplificar la cifra
resultante, se puede pactar el redondeo del tipo de interés, ya sea
a la baja o al alza.
En consecuencia, si usted va a pedir
un préstamo y opta por un interés variable,
debe comparar las distintas ofertas,
tanto desde el punto de vista del margen o diferencial constante
(ese punto porcentual del ejemplo anterior) como del índice o tipo
de referencia escogido (en ese caso, el euribor), pues puede haber
diferencias grandes entre unos y otros.
La entidad que da el préstamo debe
comunicar al cliente los nuevos tipos resultantes de la variación
del índice de referencia. Esta comunicación debe hacerse con
antelación, excepto en los créditos al consumo que utilicen como
índice de referencia uno
de los considerados oficiales.
En el documento de liquidación que la
entidad debe entregar al cliente con cada pago debe estar recogido
el tipo de interés aplicado con el detalle del tipo de referencia y
el diferencial o margen.
El riesgo
que corre tanto la Entidad Financiera como el cliente es el
propio de las oscilaciones de mercado:
En épocas de tipos de interés bajos, el cliente pagará menos
intereses, saliendo beneficiado, mientras que, en general, la
entidad financiera saldrá perjudicada dado que se suele
estrechar su margen financiero.
En épocas de tipos de interés altos, el cliente tendrá que pagar
más intereses. Generalmente, los bancos verán aumentar su
margen. Por ello, y al irse ajustando el tipo de interés al
mercado, las entidades financieras suelen ofrecer plazos de
amortización más largos que los utilizados en los préstamos a
tipo fijo.
Préstamos de interés
mixto
En esta modalidad de préstamo se combinan
períodos de interés fijo y de interés variable. Por ejemplo
podríamos encontrar un préstamo en el mercado en el que tengamos un
tipo de interés fijo durante dos o más años tras el cual se inicie
un período en el que el tipo sea variable.
El plazo de amortización y las comisiones por amortización
anticipada suelen ser similares a los variables. En líneas generales
diríamos que combinan las ventajas y desventajas de los otros dos
tipos de préstamos pero de una forma más suave.