Los préstamos personales son un tipo
de préstamo que se suele utilizar para financiar una necesidad
específica en un momento dado si no se tiene ahorrado dinero
suficiente para hacer frente a ese gasto, como un coche, viajes,
estudios en el extranjero o de postgrado, muebles, reformas, etc. y,
generalmente, de una cuantía no muy alta. El importe máximo a
financiar en los préstamos personales está en función de las
garantías que se puedan aportar y normalmente va desde los 3.000
euros hasta los 30.000.
La entidad de crédito estudiará su
capacidad de pago (le pedirá justificante de sus ingresos y
declaración de bienes) y normalmente no le exigirá una garantía
específica (como la vivienda en una hipoteca), pero tendrá que
responder del pago del crédito con sus bienes presentes y futuros.
Los plazos de devolución suele
oscilar de uno a cinco años.
Los tramites en los créditos
personales suelen llevar menos tiempo que en los hipotecarios y en
algunas ocasiones podemos disponer del dinero en un plazo de 48
horas.
Con la competencia actual entre entidades financieras, podemos ver
en el mercado una amplia gama de productos y nombres comerciales que
tratan de adaptar los prestamos personales a cada necesidad
particular. Así, es normal ver productos como préstamo nómina,
préstamo pensión, préstamos empresa, préstamo master, etc.