La hipoteca es un contrato por el que
una persona o entidad (el banco normalmente), presta una cantidad de
dinero a otra persona (el deudor).
La hipoteca propiamente dicha es la
garantía que el deudor, u otro por El, proporciona al que presta el
dinero. Consiste en que un inmueble se ofrece como garantía de que
se va a devolver el dinero prestado, de manera que si no se devuelve
en los plazos pactados, el acreedor, con unos procedimientos
ejecutivos rápidos, puede instar la venta en pública subasta el
inmueble hipotecado para cobrar lo que se le debe, quedando el
sobrante para otros acreedores o, en su defecto, para el deudor.
Como el acreedor tiene la garantía
del inmueble es por lo que se puede conceder prestamos hipotecarios
a bajo interés y a largo plazo.
El inmueble no es propiedad del Banco
por el hecho de que haya concedido la hipoteca; en todo momento es
propiedad de quien lo compró quien lo puede vender o alquilarlo o
incluso volverlo a hipotecar, dentro de los limites legales.
Con frecuencia las entidades
bancarias piden alguna otra persona para avalar la hipoteca, que
suele ser un familiar, en especial si quien pide el préstamo no
tiene una nomina muy alta, o carece de mas bienes.
Por su elevado importe y larga
duración, la contratación de un préstamo hipotecario –por el que
usted recibe el dinero que necesita para la compra de una vivienda-
es una de las principales decisiones financieras que puede tener que
afrontar en su vida. Además, como la garantía del préstamo es la
propia vivienda, puede perder ésta si no paga su deuda.
Una hipoteca se define empleando 3
parámetros:
-
El capital, que es la cantidad de
dinero prestada por el banco. El capital prestado suele ser
menor que el valor del bien hipotecado, de manera que éste pueda
responder por el capital en la subasta en caso de producirse un
impago.
-
El plazo, que es el tiempo que
tardaremos en devolver el préstamo. La devolución del préstamo
se realiza mediante pagos periódicos (generalmente mensuales),
hasta devolver el capital solicitado más todos los intereses
acumulados durante el tiempo que hayamos tardado en devolver el
préstamo.
-
El tipo de interés, que indica un
porcentaje extra anual que debemos abonar al banco anualmente en
concepto de ganancias del mismo.
El tipo de interés puede a su vez
ser:
-
Fijo: Mantiene su valor a lo
largo de todo el plazo del préstamo.
-
Variable: Su valor es revisado
periódicamente con el fin adaptar su valor al estado actual de
la economía. Generalmente se emplea algún índice económico como
el euribor, el Libor o el IRPH, al cual se le añade un
diferencial de forma que el interés de la hipoteca siempre sea
superior al índice de referencia.
Diferencia entre crédito y
prestamos:
Aunque en ocasiones se hable
indistintamente de “crédito” y “préstamo”–con o sin garantía
hipotecaria- estos términos realmente hacen referencia a contratos
diferentes. Mediante el contrato bancario de crédito más habitual el
cliente (acreditado) puede ir disponiendo del dinero facilitado por
la entidad de crédito (acreedora) a medida que lo vaya necesitando,
en cualquier cantidad hasta una determinada cuantía (límite del
crédito pactado) y en cualquier momento durante el plazo de tiempo
acordado. A cambio, el cliente deberá devolver la cuantía dispuesta,
así como los intereses y comisiones bancarias pactados en los plazos
acordados. El cliente puede devolver parcial o totalmente el importe
dispuesto antes de su vencimiento, pudiendo volver a disponer de ese
importe en futuras ocasiones durante la vida del crédito.
El contrato de crédito utiliza
normalmente el soporte de una cuenta corriente donde se van anotando
las disposiciones y reintegros que efectúa el cliente, por ello
también se denomina “contrato de crédito en cuenta corriente”.
Pueden pactarse diversas formas de disponer del dinero de la cuenta
corriente asociada: cheque, domiciliaciones, pago en efectivo,
tarjetas...
El crédito en cuenta corriente
resulta más flexible que el préstamo, puesto que el cliente tiene a
su disposición una cantidad de dinero durante un tiempo, pudiendo
hacer varias disposiciones y reintegros respetando la cantidad
máxima y el plazo acordados, mientras que en el préstamo el cliente
recibe normalmente de una sola vez, al inicio del contrato, una
cantidad pactada de dinero, obligándose a su devolución en los
plazos e importes preestablecidos en el plan de amortización, cuya
variación implicaría costes adicionales para el cliente.