El tipo de interés ofrecido por
las entidades como remuneración de los depósitos (cuentas
corrientes, de ahorro y depósitos a plazo) es libre, y
puede ser fijo o variable.
El tipo de interés fijo no cambia durante el plazo del depósito, por
lo que usted se asegura una rentabilidad determinada. Por el
contrario, los depósitos a tipo de interés variable tienen una
remuneración incierta, que depende de la evolución futura de los
índices o tipos de interés utilizados como referencia.
La rentabilidad que usted puede
obtener de los ahorros depositados en una entidad de crédito depende
principalmente del tiempo durante el cual se comprometa a no
utilizarlos. Normalmente, cuanto
más largo sea el plazo, mayor será la remuneración
obtenida.
Precisamente por eso, si usted
tiene una cuenta corriente o una libreta de ahorro, y puede por
tanto sacar dinero en cualquier momento, el
tipo de interés que le
ofrecerá la entidad será menor
que si tiene un depósito a plazo. El tipo puede llegar a ser tan
bajo como cero. Por eso si usted no va a necesitar el dinero de
manera inmediata, le será más rentable meterlo en un depósito a
plazo.
Puesto que la cuenta corriente y
de ahorro son contratos de duración indefinida, es habitual que en
los contratos las entidades se reserven el
derecho a modificar el tipo de
interés pactado inicialmente, previa comunicación al
cliente.
En todo caso, es recomendable
comparar la remuneración
de las distintas ofertas a
la hora de elegir el depósito y la entidad. Una buena forma de
hacerlo es utilizar la información sobre el rendimiento efectivo
anual o
T.A.E.
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