Bancos e institutos financieras tienen un papel importante en la economía de Suiza. El franco suizo es una de las monedas más estables del mundo. El mercado suizo de dineros y capitales es notorio en todo el mundo. Los bancos suizos más grandes —UBS y Credit Suisse— son entre los líderes mundiales.
Un elemento característico de los bancos suizos es la existencia del secreto bancario protegido por la ley de dicho pais.
Los suizos son campeones mundiales en la administración de bienes privados. Gestionan un 35% de todos los fondos privados e institucionales del extranjero. Tanto la UBS como la Credit Suisse generan más de un tercio de sus beneficios en este sector.
Por otra parte, Suiza también cuenta con algunos bancos privados —en el año 2001 fueron quince— que son propiedad de individuos adinerados que asuman la plena responsabilidad de las actividades bancarias. En otras palabras, los propietarios bancarios podrían perder su entera fortuna en el caso no muy probable de una bancarrota. Estos bancos se sienten cada vez más presionados por la crecida competición sobre todo de los grandes bancos comerciales que empezaron a ofrecer servicios parecidos.
Algunos bancos extranjeros, entre ellos la Deutsche Bank y Barclays, trasladaron el centro de sus actividades en el sector de la banca privada a Ginebra.
Suiza tiene también una red de bancos cooperativos, la red Raiffeisen, con sus 537 sucursales sobre todo en pequeñas villas y aldeas. Cada sucursal es autónoma, sus miembros son activos en la toma de decisiones y llevan la corresponsabilidad del capital de su sucursal.
En el 2004 trabajaban 115.600 personas a tiempo completo en el sector bancario, de las cuales unas 16.000 fuera de Suiza.



